- Zoom evoluciona hacia un sistema de acción con AI Companion 3.0 integrado en todo el flujo de trabajo.
- Nuevas herramientas AI Docs, AI Sheets y AI Slides permiten crear y cerrar proyectos directamente desde las conversaciones.
- La plataforma refuerza la seguridad con detección de deepfakes, traducción de voz en tiempo real y avatares realistas.
- Un rediseño de Zoom Workplace simplifica la experiencia de usuario y unifica reuniones, chat, contenidos y telefonía.
En un entorno laboral donde es habitual saltar cada pocos minutos entre chats, documentos, llamadas y otras plataformas de colaboración, Zoom ha decidido dar un giro a su propuesta y apoyarse de lleno en la inteligencia artificial para reducir esa fragmentación. La compañía presenta una nueva etapa de su plataforma, Zoom Workplace, con el objetivo de convertirla en algo más que una herramienta de videollamadas: un sistema que ayuda a planificar, ejecutar y coordinar el trabajo diario desde un único espacio.
Con este movimiento, Zoom impulsa un nuevo modelo de colaboración con IA en el que las reuniones, los mensajes y los archivos dejan de ser elementos aislados para formar parte de un flujo continuo de información y acciones. Las novedades se apoyan especialmente en AI Companion 3.0, en nuevos espacios de trabajo como AI Docs, AI Sheets y AI Slides, y en mejoras pensadas tanto para la experiencia de usuario como para la seguridad, como la detección de deepfakes o la traducción de voz en tiempo real.
De plataforma de reuniones a sistema de acción con IA Companion 3.0
Zoom ha dejado atrás la imagen de herramienta centrada exclusivamente en las videollamadas para orientarse a un modelo de sistema de acción impulsado por IA. Así lo resume Shawn Rolin, director general de Zoom Workplace, al explicar que la plataforma quiere ir más allá de organizar reuniones y convertirse en un entorno donde la IA ayude a planificar, colaborar y ejecutar tareas sin interrupciones constantes.
La pieza clave de este cambio es la nueva pestaña de AI Companion 3.0, concebida como una especie de panel conversacional desde el que se puede preguntar, buscar y desencadenar acciones a partir de conversaciones, archivos y aplicaciones empresariales conectadas. Lejos de limitarse a resumir reuniones, esta versión está pensada para localizar información, organizar ideas y empujar tareas hacia delante sin obligar a los equipos a abandonar la propia interfaz de trabajo.
El enfoque es claro: en lugar de que los empleados tengan que detenerse para “poner orden” en notas, correos y mensajes, el sistema intenta generar ese orden de forma automática. AI Companion se apoya en el contexto disponible —reuniones previas, hilos de chat, documentos compartidos— para resumir hitos, proponer siguientes pasos o preparar materiales, mientras los usuarios mantienen el control y validan lo que se genera.
Esta visión conectada también encaja con el análisis de expertos del sector. Craig Durr, analista principal de The Collab Collective, destaca que las empresas están dejando atrás las soluciones básicas para apostar por plataformas inteligentes capaces de traducir la colaboración en resultados medibles. Según su lectura, unificar datos, flujos de trabajo e IA en un mismo sistema se está convirtiendo en un requisito para mantener la competitividad.

Uno de los cambios más llamativos es la aparición de AI Docs, AI Sheets y AI Slides, tres tipos de espacios de trabajo diseñados con un enfoque claramente AI-first. La idea es que los proyectos se inicien y se desarrollen directamente desde el contexto de una conversación, ya sea en una reunión o en un chat, evitando el salto constante a otras aplicaciones de ofimática o gestión documental.
En este modelo, el contenido ya no parte necesariamente de una página en blanco. A menudo, los documentos se generan a partir de la síntesis de lo hablado en una reunión o de lo intercambiado en un hilo de mensajes. Con un par de instrucciones, la IA puede preparar borradores de propuestas, resúmenes ejecutivos, hojas de cálculo con tareas o presentaciones para la siguiente sesión, todo ello sin abandonar el entorno de Zoom Workplace.
Este enfoque busca reducir los huecos entre discusiones y entregables, un problema habitual en muchas organizaciones. Reuniones que terminan sin tareas claras, chats donde se pierden decisiones importantes o documentos desperdigados en distintas plataformas son escenarios frecuentes que esta nueva arquitectura pretende atajar. A cambio, supone también que las plantillas deberán reforzar la supervisión humana, verificando que los contenidos generados automáticamente se ajustan a la realidad y a los criterios de calidad internos.
Zoom ha adelantado que estas herramientas se irán desplegando a lo largo de la primavera de 2026, lo que permite a las empresas ir planificando su adopción. Para el tejido empresarial en España y Europa, especialmente en organizaciones con equipos distribuidos o con alta carga documental, esta aproximación ofrece una vía para acortar los ciclos de preparación, revisión y presentación de proyectos.
La apuesta de Zoom por un nuevo modelo de colaboración con IA también se percibe en cómo quiere redefinir la presencia en las reuniones. La plataforma introduce avatares generados por IA capaces de imitar gestos y expresiones faciales, que permiten participar sin necesidad de estar permanentemente frente a la cámara. En entornos híbridos, donde no siempre es viable mantener el vídeo activo, esta opción puede ayudar a conservar cierto grado de expresividad y cercanía.
Al mismo tiempo, Zoom incorpora traducción de voz en tiempo real para las reuniones, de modo que cada persona puede intervenir en su idioma habitual mientras el resto escucha una versión traducida al momento. Para multinacionales con sede en España o empresas europeas que coordinan equipos en distintos países, esta función reduce barreras idiomáticas que, hasta ahora, solían resolverse con traducciones manuales o con una lengua franca que no siempre dominan todos los participantes.
Otro elemento que gana protagonismo es el asistente de grupo Zoomie, pensado para ayudar a gestionar salas, ajustar configuraciones y hacer seguimiento de tareas mediante comandos de voz sencillos. En la práctica, Zoomie actúa como un apoyo para el moderador de la sesión, al ocuparse de aspectos operativos y liberar tiempo para centrarse en el contenido y en la dinámica del equipo.
Junto a esto, la experiencia de chat también se actualiza. Ahora la plataforma ofrece opciones para resumir hilos muy extensos, destacar los mensajes realmente relevantes e identificar los próximos pasos. Para quienes se incorporan tarde a una conversación o han pasado varias horas desconectados, estas funciones pueden marcar la diferencia entre dedicar minutos a ponerse al día o invertir buena parte del día en revisar mensajes atrasados.
El despliegue de avatares realistas y capacidades avanzadas de IA llega acompañado de una preocupación evidente por la seguridad. Zoom introduce un sistema de detección de deepfakes en tiempo real, diseñado para identificar audio o vídeo sintético no autorizado durante las reuniones. Cuando se detecta un posible contenido generado artificialmente sin el consentimiento adecuado, la plataforma emite alertas para los participantes.
Este tipo de tecnología es especialmente sensible en contextos como juntas directivas, negociaciones confidenciales o reuniones con información estratégica, donde la suplantación de identidad puede tener consecuencias serias. La función, cuya disponibilidad está prevista a partir de abril de 2026, intenta ofrecer un contrapeso a los riesgos que plantea el uso cada vez más extendido de contenidos generados por IA.
Para las empresas europeas, sujetas a regulaciones cada vez más estrictas en materia de protección de datos y seguridad de la información, estas capacidades pueden convertirse en un argumento a la hora de evaluar qué soluciones de colaboración incorporar a su stack tecnológico. Aunque no eliminan por completo el riesgo, añaden una capa adicional de control y trazabilidad sobre lo que ocurre en las reuniones.
La combinación de avatares, traducción de voz y detección de deepfakes refleja un equilibrio delicado: aprovechar las posibilidades creativas y de eficiencia de la IA sin perder de vista la autenticidad y la seguridad en la comunicación corporativa. En ese sentido, Zoom intenta situarse en una posición intermedia, ofreciendo herramientas innovadoras pero acompañadas de mecanismos de protección.
Al margen de las funciones más vistosas, una parte importante de la actualización está en los cambios de interfaz. Zoom Workplace se rediseña para simplificar la navegación y reducir pasos innecesarios, con el objetivo de que el software pase a un segundo plano y el foco se mantenga en el contenido y en las tareas.
Entre las novedades se incluyen una vista de galería más dinámica en las reuniones, controles centralizados para dispositivos y funciones clave, y la posibilidad de compartir solo una pestaña concreta en lugar de toda la pantalla, algo pensado para evitar descuidos al mostrar contenido que no debería verse. También se unifica la navegación entre las versiones móvil, de escritorio y web, y se mejora la gestión de reuniones espontáneas desde la pestaña de Calendario.
La idea de fondo es que el día a día resulte más fluido: menos clics para cambiar de tarea, controles más accesibles y una organización visual que reduzca la sensación de estar saltando de un sitio a otro. No es el anuncio más espectacular, pero probablemente sea una de las partes que más se noten en el uso real, sobre todo para quienes pasan gran parte de la jornada en reuniones o coordinando proyectos.
En paralelo, la plataforma de telefonía corporativa Zoom Phone incorpora mejoras como análisis avanzados de llamadas y soporte de SMS para su recepcionista virtual basado en IA. Estas capacidades se complementan con la priorización automática en el Customer Engagement Pack, algo especialmente relevante en equipos de atención al cliente y ventas, donde el orden en el que se gestionan las interacciones puede tener un impacto directo en los resultados.
Todo ello se integra con las funciones de AI Companion, de forma que las conversaciones telefónicas también pueden alimentarse de resúmenes, datos clave y próximos pasos sugeridos. De esta manera, la IA no se limita al vídeo y el chat, sino que se extiende al conjunto del ecosistema de comunicación de la empresa.
Tomando como referencia el contexto europeo, donde muchas compañías trabajan ya con modelos híbridos y plantillas distribuidas, este rediseño de Zoom Workplace apunta a reducir la carga cognitiva que supone moverse entre demasiadas herramientas diferentes. El objetivo declarado es agrupar comunicación, contenido y automatización en un mismo entorno, y que la tecnología se note lo justo para facilitar, pero no para distraer.
Con este conjunto de cambios, Zoom refuerza su apuesta por un modelo de colaboración donde la inteligencia artificial acompaña cada etapa del trabajo: desde la planificación y las reuniones hasta la generación de documentos, la traducción o la seguridad. Para las organizaciones en España y Europa, la propuesta se traduce en la posibilidad de concentrar buena parte de su actividad digital en una sola plataforma, siempre que asuman el reto de adaptar procesos, formar a los equipos y encontrar el equilibrio entre automatización y criterio humano. Al final, la promesa de este nuevo modelo es sencilla: menos tiempo perdido entre herramientas y más energía dedicada al trabajo que realmente aporta valor.
Editor profesional de Tecnología y Software