- Snap despedirá a unos 1.000 empleados, el 16% de su plantilla global, y congelará más de 300 vacantes.
- La compañía busca ahorrar más de 500 millones de dólares al año y acelerar la rentabilidad del ingreso neto.
- La inteligencia artificial se sitúa en el centro del nuevo modelo operativo, con alrededor del 65% del código generado con apoyo de IA.
- Los despidos se suman a recortes previos y a una ola de ajustes laborales en el sector tecnológico internacional.

Snap, la empresa matriz de Snapchat, ha dado un paso más en su plan de ajuste y ha anunciado un nuevo recorte de alrededor del 16% de su plantilla global, lo que supone la salida de unos 1.000 empleados a tiempo completo. El movimiento, comunicado en memorandos internos y documentos regulatorios, se enmarca en una estrategia amplia para contener costes y acelerar el camino hacia la rentabilidad en un entorno cada vez más marcado por la inteligencia artificial.
La compañía, con sede en Santa Monica (California) pero con presencia en mercados clave como Europa y España, acompaña estos despidos con la supresión de más de 300 vacantes que ya no se cubrirán. El objetivo declarado por la dirección es reorientar recursos hacia las áreas de mayor prioridad —productos clave, publicidad digital y herramientas basadas en IA— y configurar una estructura más ligera y eficiente.
Un recorte del 16% que afecta a unos 1.000 empleados
Según la información remitida a los reguladores y a los propios trabajadores, el ajuste implica la salida de aproximadamente 1.000 empleados a nivel mundial, equivalente al 16% de la plantilla. A finales de 2025, Snap contaba con unos 5.261 trabajadores a tiempo completo, por lo que el recorte supone uno de los mayores de su historia reciente.
En paralelo, la dirección ha confirmado que se eliminarán más de 300 puestos vacantes que estaban abiertos y no llegarán a cubrirse. Este doble movimiento —despidos y congelación de contrataciones— persigue reducir de forma rápida la base de costes y centrar la inversión en proyectos que la empresa considera estratégicos para los próximos años.
Los documentos presentados por Snap detallan que la empresa espera afrontar cargos previos a impuestos de entre 95 y 130 millones de dólares, principalmente ligados a indemnizaciones, cancelación de contratos y otros gastos asociados a la reestructuración. Se trata de un impacto relevante a corto plazo que, según la compañía, debería compensarse con los ahorros previstos una vez completado el proceso.
El propio consejero delegado, Evan Spiegel, ha reconocido en una carta a los empleados que se trata de una decisión “increíblemente difícil”, pero que considera necesaria para avanzar hacia una empresa “más rápida y más fuerte”. En el mensaje interno, el directivo insiste en que la prioridad es construir una organización preparada para un crecimiento rentable a largo plazo, incluso a costa de ajustes dolorosos en el corto plazo.
Ahorro de costes y presión de los mercados
La compañía calcula que, una vez aplicados los recortes, su base de costes anualizada se reducirá en más de 500 millones de dólares a partir de la segunda mitad de 2026. Esta cifra se ha convertido en uno de los mensajes centrales hacia inversores y analistas, que llevan tiempo presionando para ver una disciplina financiera más estricta tras años de expansión y pérdidas.
En el frente bursátil, el anuncio de la reestructuración fue recibido inicialmente con cierto optimismo por parte del mercado: las acciones de Snap llegaron a subir cerca de un 9% en la apertura tras conocerse la noticia, aunque el avance se fue moderando con el paso de las horas. Pese a este rebote puntual, los títulos acumulaban descensos significativos en lo que va de año, reflejo de las dudas sobre la capacidad de la empresa para mejorar resultados en un entorno muy competitivo.
Detrás de este giro también se percibe la influencia de inversores activistas, como Irenic Capital Management, que recientemente tomó una participación en la compañía y ha reclamado cambios rápidos para mejorar su desempeño financiero. Entre sus propuestas figuraba precisamente la reducción de plantilla, con la intención de elevar la rentabilidad y, en última instancia, apoyar la cotización en bolsa.
La combinación de presión del mercado, menores márgenes en publicidad digital y la necesidad de invertir en nuevas tecnologías ha llevado a Snap a apostar por una reestructuración más profunda de su modelo operativo. La reducción de personal, presentada como un paso necesario para ganar eficiencia, está íntimamente ligada a la adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial en el día a día de la compañía.
La inteligencia artificial, eje del nuevo modelo operativo
Uno de los aspectos más llamativos del anuncio es el papel protagonista que Snap concede a la inteligencia artificial (IA) como motor del cambio interno. Frente a otros procesos de ajuste más genéricos, la empresa ha sido especialmente explícita al señalar que los avances recientes en IA han permitido automatizar tareas y replantear la dimensión de algunos equipos.
Spiegel ha explicado a la plantilla que la IA ya se utiliza para reducir trabajo repetitivo, acelerar la ejecución de proyectos y mejorar el soporte a usuarios, anunciantes y socios. Según datos compartidos por la propia compañía, al menos el 65% del nuevo código que se desarrolla en Snap cuenta con participación de sistemas de inteligencia artificial, un porcentaje que ilustra hasta qué punto estas herramientas se han integrado en el flujo de trabajo.
Este enfoque se traduce en un modelo basado en equipos más pequeños (“small squads”) combinados con agentes de IA, capaces de sostener o incluso aumentar la productividad con menos personal humano. En áreas como Snapchat+, la mejora de la plataforma publicitaria o la infraestructura de Snap Lite, la dirección asegura haber visto avances importantes gracias al uso intensivo de estas tecnologías.
La narrativa encaja con una tendencia creciente en el sector tecnológico: muchas grandes empresas, no solo en Estados Unidos sino también con impacto directo en Europa, están vinculando sus reestructuraciones a la adopción de herramientas de IA que permiten hacer más con menos. En este contexto, la decisión de Snap refuerza la idea de que la automatización ya no es solo un apoyo, sino un factor que reconfigura plantillas y funciones.
Impacto en la plantilla y condiciones de salida
En el plano humano, Snap ha detallado parte del dispositivo puesto en marcha para gestionar los despidos. En Estados Unidos, donde se concentra una parte importante de la plantilla, los empleados afectados recibirán cuatro meses de indemnización, cobertura sanitaria durante ese periodo, aceleración de determinados paquetes de acciones y apoyo en la transición profesional.
Durante la jornada en que se comunicó el recorte, se pidió a muchos trabajadores de Norteamérica que teletrabajaran, y las personas incluidas en el ajuste recibieron la notificación por correo electrónico con los siguientes pasos. El objetivo, según la compañía, era ofrecer un proceso relativamente ordenado en una situación inevitablemente complicada para quienes pierden su empleo.
En el resto de países, incluida la Unión Europea y mercados como España donde Snapchat tiene una base de usuarios amplia y varios equipos especializados, la empresa ha indicado que los despidos se comunicarán y ejecutarán de acuerdo con las normativas locales. Recursos Humanos y los responsables regionales serán los encargados de adaptar las medidas, con la promesa de proporcionar un apoyo “comparable” dentro de los límites legales de cada jurisdicción.
Spiegel ha querido subrayar en sus mensajes internos el agradecimiento a las personas que abandonan la compañía, reconociendo que su trabajo ha contribuido a dar forma al producto y a la comunidad de Snapchat. Al mismo tiempo, reconoce que un ajuste de esta envergadura, ejecutado en poco tiempo, no está exento de errores ni de tensiones internas, por lo que la organización deberá afrontar también el reto de mantener la moral y la cultura corporativa entre quienes permanecen.
Resultados financieros y expectativas de crecimiento
Desde la perspectiva de negocio, Snap ha ofrecido varias referencias para contextualizar estos movimientos. Para el primer trimestre de 2026, la compañía estima que sus ingresos alcanzarán aproximadamente 1.530 millones de dólares, lo que supondría un crecimiento interanual en torno al 12%. Esta evolución positiva en ventas se produce pese al entorno de desaceleración publicitaria que arrastra a buena parte del sector.
En términos de rentabilidad operativa, la empresa espera registrar un EBITDA ajustado de unos 233 millones de dólares en el mismo periodo, cifra claramente superior a los 108 millones del año anterior. Sin embargo, a pesar de esta mejora, Snap sigue arrastrando pérdidas netas: el ejercicio 2025 se cerró con un resultado negativo de unos 460 millones de dólares, frente a unos ingresos anuales de alrededor de 5.900 millones.
La dirección insiste en que la combinación de crecimiento moderado de ingresos, mayor eficiencia de costes y uso intensivo de IA debería permitir un avance gradual hacia la rentabilidad del ingreso neto. No obstante, admite que el proceso requerirá tiempo y que, en el corto plazo, la compañía afrontará gastos extraordinarios derivados de la reestructuración.
Para los mercados europeos, donde Snapchat mantiene una presencia significativa entre el público joven y una base de anunciantes en expansión, estas cifras se interpretan como una señal de ajuste de expectativas más que de retirada. La empresa parece dispuesta a seguir compitiendo en estas regiones, pero con una estructura más contenida y selectiva en cuanto a sus inversiones.
Un ajuste que se suma a varias rondas de despidos previas
El recorte del 16% no llega aislado: Snap encadena varios años de ajustes en su fuerza laboral. En 2022 ya llevó a cabo una reducción cercana al 20% de la plantilla, un punto de inflexión que marcó el inicio de una etapa de reestructuración continua. A finales de 2023, la empresa volvió a recortar alrededor del 3% de su personal, y en 2024 efectuó otro ajuste del 10%, que afectó a más de 500 trabajadores.
Este nuevo anuncio confirma que la compañía sigue en pleno proceso de redefinición, con una plantilla que, aunque sigue siendo numerosa, es sensiblemente menor que hace tan solo unos años. Para empleados y candidatos en Europa y España, estos movimientos refuerzan la percepción de que las condiciones de estabilidad en las grandes tecnológicas ya no son las de la etapa de expansión acelerada anterior a 2022.
La propia Snap reconoce que opera en una posición compleja: está atrapada entre gigantes como Meta o Amazon y startups mucho más ágiles que presionan con modelos de negocio innovadores. Esta situación obliga a la compañía a revisar permanentemente su estructura para no perder competitividad, lo que explica la sucesión de recortes y ajustes estratégicos.
En este contexto, Snapchat sigue siendo una plataforma muy popular, especialmente entre los más jóvenes. La empresa reporta una media de 474 millones de usuarios activos diarios, una cifra que confirma su peso dentro del ecosistema de redes sociales. Mantener y monetizar esa base de usuarios, al tiempo que reduce costes y apuesta por la IA, se ha convertido en el principal reto de la dirección.
Un eslabón más en la ola de despidos tecnológicos
La decisión de Snap se inscribe en una ola más amplia de despidos en la industria tecnológica que afecta tanto a Estados Unidos como a Europa. Compañías como Meta, Amazon, Oracle, Salesforce, Pinterest, Autodesk, Atllassian, GoPro o Block, entre otras, han anunciado en los últimos meses miles de recortes en sus plantillas para ajustar sus estructuras al nuevo contexto económico y tecnológico.
De acuerdo con datos de la firma especializada Challenger, Gray & Christmas, los despidos en el sector tecnológico estadounidense alcanzaron 52.050 recortes en el primer trimestre de 2026, un aumento de alrededor del 40% frente al mismo periodo del año anterior. Aunque las cifras se centran en Estados Unidos, el impacto se deja sentir en las operaciones internacionales de estas compañías, incluidas sus filiales europeas.
A diferencia de las rondas de recortes de 2022 y 2023, justificadas en buena medida por el exceso de contrataciones durante la pandemia, esta nueva oleada se vincula de forma más directa a la adopción de la inteligencia artificial. Las empresas argumentan que las herramientas de IA permiten automatizar funciones que antes requerían equipos numerosos, lo que abre la puerta a estructuras más reducidas sin pérdida —al menos en teoría— de productividad.
Para los trabajadores cualificados en Europa, incluidos los que desarrollan su carrera en España, estas decisiones envían un mensaje claro: las tareas repetitivas y de alto volumen son las más expuestas a ser absorbidas por la IA, mientras que los perfiles vinculados a estrategia, creatividad, relación con clientes clave o liderazgo de producto ganan peso relativo. El caso de Snap se convierte así en un ejemplo muy visible de esta transición.
En conjunto, los movimientos de Snap muestran a una empresa que intenta equilibrar crecimiento, inversión tecnológica y disciplina de costes en un momento que su propio CEO define como “decisivo”. Los recortes de alrededor del 16% de la plantilla, el cierre de cientos de vacantes y el giro decidido hacia un modelo apoyado en inteligencia artificial dibujan un panorama en el que la compañía aspira a ser más ligera y rentable, pero también más dependiente de la automatización y de la capacidad de sus equipos para adaptarse a una forma distinta de trabajar.
Editor profesional de Tecnología y Software