- Las olas de calor reducen la productividad laboral hasta un 3% por cada grado que supera los 20 °C, según estudios de la Universidad de Zaragoza y la OIT.
- Seis de cada diez empresas españolas ya usan inteligencia artificial para mejorar el rendimiento, según ManpowerGroup, y la automatización de procesos es la segunda herramienta más empleada.
- La inversión en digitalización, formación y climatización eficiente se consolida como palanca clave para la competitividad del tejido empresarial español.
- El mantenimiento preventivo de los sistemas de aire acondicionado y la adaptación a normativas como el RITE son esenciales para mantener el confort y la productividad en verano.

La productividad se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la economía española. Entre el calor extremo que azota cada verano y la irrupción de la inteligencia artificial, las empresas buscan fórmulas para no perder comba. Dos fenómenos marcan la agenda: el impacto de las altas temperaturas en el rendimiento laboral y la adopción masiva de herramientas digitales que prometen un salto de eficiencia. Ambos, según los expertos, requieren inversión y planificación.
El aumento de las temperaturas no solo afecta a la salud, sino que lastra directamente la capacidad de trabajar. Diversos estudios cuantifican la pérdida de productividad entre un 2% y un 3% por cada grado que se superan los 20 °C, y cuando el termómetro alcanza los 37,8 °C, el tiempo dedicado a actividades no laborales dentro del puesto se dispara un 35,9%, según la Universidad de Zaragoza. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) añade que las olas de calor elevan un 17% el riesgo de accidentes laborales y pueden estar detrás de millones de casos de insuficiencia renal crónica.
El calor aprieta y la productividad se resiente
Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirman que los diez años más cálidos en España pertenecen al siglo XXI, con un aumento medio de 1,69 °C desde 1961. Este escenario obliga a las empresas a repensar la climatización de sus oficinas y centros de trabajo. Según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), la temperatura en interiores debe situarse entre 17 y 27 °C en oficinas, y entre 14 y 25 °C en actividades ligeras. Mantener esos rangos no es solo una cuestión de confort, sino de productividad.
La respuesta de muchas organizaciones pasa por invertir en sistemas de aire acondicionado más eficientes y en un mantenimiento preventivo. Albert Peñarroya, gerente técnico de ISS Iberia, subraya que la clave está en refrigerar de forma eficiente y sostenible, ajustando la temperatura de consigna para evitar consumos desorbitados. El Libro Blanco del Mantenimiento, elaborado por ISS Iberia y la Asociación Española del Mantenimiento, destaca que la sensorización y el mantenimiento predictivo permiten anticipar averías y optimizar el rendimiento durante las olas de calor.

La inteligencia artificial, el otro gran motor
Mientras el calor resta, la tecnología suma. El Estudio de Proyección de Empleo de ManpowerGroup 2026 revela que seis de cada diez empresas españolas consideran que la inteligencia artificial ha impulsado su productividad. Un 59% utiliza herramientas de IA a diario para tareas concretas, un 55% ha automatizado procesos y un 51% las integra en su estrategia empresarial. La formación y el upskilling también aparecen como factores clave: el 51% de las compañías señala que los programas de recualificación aumentan el rendimiento.
Desde una perspectiva macroeconómica, el economista Alberto Nadal, en los Cursos de Verano del CEU, ha puesto el foco en la productividad total de los factores (PTF) como la verdadera palanca de crecimiento. Las proyecciones de Goldman Sachs apuntan a que la IA podría elevar el PIB mundial un 7% en una década, lo que supondría un avance anual de siete décimas en la PTF. Sin embargo, advierte de que ese potencial solo se materializará si se invierte en productividad real para las empresas mediante capital intangible —software, algoritmos, datos— y se abandona el modelo de crecimiento basado únicamente en la adición de mano de obra.
Digitalización y colaboración, las asignaturas pendientes
El sector agroalimentario español, analizado en el Observatorio de Cajamar, refleja una dualidad: mientras un grupo reducido de empresas gana dimensión y competitividad, la mayoría, de menor tamaño, encuentra en la falta de integración su principal freno. La productividad sigue apoyándose más en menores costes laborales que en una mayor eficiencia, y la inversión en I+D continúa por debajo de la media europea. La digitalización y la inteligencia artificial se presentan como herramientas para superar esa brecha, pero la falta de conectividad en el medio rural y el coste de implementación para pequeñas explotaciones siguen siendo barreras.
En el ámbito industrial, el 13º Fórum amec reunió a más de 300 directivos para debatir las cinco palancas de la productividad: innovación, digitalización, formación, colaboración y sostenibilidad. Los asistentes coincidieron en que el factor humano sigue siendo el centro de cualquier estrategia, y que la tecnología debe ir acompañada de políticas que mejoren la experiencia del trabajador, como la flexibilidad horaria o el incremento salarial, medidas que el 47% de las empresas ya aplican según ManpowerGroup.
La combinación de calor extremo, avances tecnológicos y necesidades estructurales dibuja un panorama complejo para la productividad en España. Las empresas que apuesten por la climatización eficiente, la inteligencia artificial y la formación de su talento estarán mejor posicionadas para afrontar los retos de un entorno cada vez más exigente. La clave, según los expertos, no está en elegir entre una u otra estrategia, sino en integrarlas todas para que el rendimiento no dependa ni del termómetro ni de la inercia.
Editor profesional de Tecnología y Software
