- El auge de la inteligencia artificial ha disparado las fotos manipuladas y la sensación de irrealidad en redes sociales.
- BeReal apuesta por un modelo en el que no se pueden subir fotos generadas o retocadas con IA ni usar filtros.
- La app solo permite hacer fotos en tiempo real con la cámara del móvil, sin acceder al carrete y limitando las publicaciones diarias.
- Este enfoque busca priorizar la autenticidad y reducir el impacto de las redes en la salud mental, especialmente de los jóvenes.
En los últimos años, la llegada masiva de la inteligencia artificial a la edición de imágenes ha cambiado por completo la forma en la que nos mostramos en redes sociales. Lo que empezó con simples filtros de belleza o de color ha terminado convirtiéndose en una herramienta capaz de reinventar cualquier escena en cuestión de segundos, hasta el punto de que cada vez cuesta más distinguir qué es real y qué no.
Este contexto ha encendido las alarmas sobre la presión estética, la salud mental y la confianza en lo que vemos online. Mientras muchas plataformas siguen promoviendo contenidos hiperretocados, empiezan a cobrar protagonismo propuestas que van a contracorriente y que directamente apuestan por no permitir fotos creadas o modificadas con IA. Una de las que más está dando que hablar en España y Europa es BeReal.
De los filtros a la inteligencia artificial: cuando todo puede ser mentira
Lo que hace no tanto tiempo era un simple debate sobre si era sano abusar de filtros en Instagram o Snapchat ha evolucionado hacia un escenario mucho más complejo: ahora basta con escribir unas pocas palabras en un ‘prompt’ para cambiar por completo una fotografía o generar una imagen desde cero. En cuestión de instantes, una foto hecha en el sofá de casa puede transformarse en unas vacaciones de ensueño en una playa paradisíaca, con todo lujo de detalles y sin haber salido del salón.
Este tipo de transformaciones se ha normalizado hasta el punto de que convivimos con imágenes que, aunque parezcan una simple edición, en realidad han sido creadas o alteradas casi por completo con IA. Y eso no solo tiene un impacto en cómo nos percibimos a nosotros mismos, sino también en la confianza que depositamos en lo que vemos a diario en las redes.
El problema de fondo es que esa perfección constante, los escenarios imposibles y los cuerpos irreales acaban imponiendo un listón que no tiene nada que ver con la vida cotidiana de la mayoría de usuarios. La brecha entre lo que somos y lo que vemos en pantalla se hace cada vez mayor.
Como consecuencia, empieza a extenderse una sensación de agotamiento: cada vez más personas reconocen que están cansadas de la impostura, de vivir pendientes del ‘like’ y de convertir cualquier gesto cotidiano en una escena «aesthetic». Esa carrera por encajar con un ideal visual artificial puede tener efectos serios en la autoestima y en la salud mental, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
El giro hacia la naturalidad: por qué algunas apps vetan las fotos con IA
Ante este escenario, han surgido propuestas que intentan darle la vuelta al modelo dominante y rebajar la presión de la imagen perfecta. Hace un tiempo, por ejemplo, TikTok dio un primer paso bloqueando ciertos filtros de belleza para usuarios adolescentes, en un intento de limitar el impacto de estas herramientas en un público especialmente vulnerable.
En ese mismo contexto aparece BeReal, una red social que se ha hecho un hueco precisamente por proponer un uso mucho más natural y menos preparado de la cámara. Su planteamiento se aleja de los posados eternos, los retoques y las repeticiones infinitas: la idea es mostrar el momento tal cual, sin posibilidad de pulirlo durante horas.
La plataforma ha reforzado su presencia en España con el nombramiento de Patricia Ramírez Llopis como nueva directora general. Desde la compañía insisten en que su objetivo no es competir por captar la máxima atención posible, sino centrarse en la relevancia de lo que se comparte y en fomentar un uso más consciente del móvil y de las redes.
Según ha explicado la propia dirección, la prioridad de BeReal es cuidar la salud mental de los usuarios y ofrecer un espacio donde se puedan compartir momentos de forma más relajada, sin esa presión constante por impresionar o por dar una imagen idealizada. En otras palabras, su propuesta pasa por recuperar cierta autenticidad en un entorno donde la IA y los filtros lo han inundado casi todo.
BeReal: la red social donde no se pueden subir fotos con IA
La clave de BeReal es que se ha convertido en una de las primeras grandes redes que apuesta de forma clara por no permitir fotos creadas o modificadas con inteligencia artificial. Y no se trata de una simple norma escrita en sus condiciones, sino de un planteamiento técnico pensado para hacer muy difícil la entrada de este tipo de imágenes.
Desde la propia compañía explican que, a diferencia de lo que ocurre en otras plataformas, la aplicación no permite acceder a las fotos del carrete del teléfono. Es decir, el usuario no puede subir una imagen que ya tenga guardada, ni una foto que haya sido generada previamente con IA o retocada en una app externa.
En lugar de eso, la única opción dentro de la app es hacer la foto en tiempo real con la cámara integrada. No hay filtros, no hay herramientas de edición avanzadas ni posibilidad de importar archivos. El sistema obliga a capturar el instante en ese mismo momento, tal y como está ocurriendo.
Con este enfoque, BeReal evita tener que recurrir a un «detector de IA» tradicional, porque en teoría no hay material externo que analizar. Si la única forma de publicar es a través de la cámara en directo, se reduce de manera drástica la entrada de fotos generadas o alteradas con inteligencia artificial.
La propia compañía reconoce que la única manera de intentar saltarse la norma sería hacer una foto de una pantalla donde se muestre una imagen producida por IA. En ese caso seguiría tratándose de una captura del mundo real (una pantalla), y habitualmente se nota a simple vista que es una fotografía de otra fotografía, algo que choca con la filosofía general de la plataforma.
Cómo funciona en la práctica: publicar sin filtros ni repeticiones
Más allá del bloqueo a la IA, el funcionamiento de BeReal introduce varias limitaciones que empujan a un uso menos obsesivo y más natural. Una de las más llamativas es que solo se permite hacer una publicación al día, lo que reduce esa dinámica de subir contenido constantemente para mantener la atención de los demás.
Cuando llega el momento diario de publicar, la app toma una foto simultánea con la cámara trasera y con la delantera del teléfono. De esta manera, se muestra al mismo tiempo lo que el usuario está viendo y su propia reacción o su contexto personal, sin margen para preparar demasiado la escena.
Este sistema hace que sea mucho más complicado manipular lo que se enseña: no hay opción de repetir decenas de veces hasta que salga la imagen perfecta, ni tiempo para pasar la foto por varias aplicaciones, ni posibilidad de encadenar filtros, efectos o capas de edición con IA. Lo que sucede se comparte prácticamente tal cual.
En pruebas hechas desde distintos medios especializados se ha comprobado que no es posible realizar ediciones profundas porque el propio diseño de la app corta de raíz las herramientas más habituales de manipulación. Al no haber acceso al carrete ni a fotos guardadas, el usuario se ve abocado a enseñar un momento real, sin añadidos artificiales.
Este planteamiento recuerda, salvando las distancias, a viejas plataformas como Fotolog, donde las publicaciones eran contadas y mucho menos elaboradas. Para muchos usuarios, especialmente millennials y generaciones mayores, ese ritmo más pausado no resulta del todo ajeno y encaja con una idea menos ansiosa de lo que debe ser una red social.
Redes sociales, salud mental y cansancio digital
Aunque el uso de redes sigue siendo masivo, varios estudios y estadísticas clave apuntan a que los jóvenes publican cada vez menos y a que el tiempo que pasan dentro de estas aplicaciones ha empezado a reducirse desde alrededor de 2022. Se percibe cierto hartazgo, tanto por la exposición constante como por la sensación de que todo está demasiado calculado.
En paralelo, gana peso la preocupación por el impacto que tienen los contenidos hipereditados en la autoimagen, la ansiedad y la comparación social. Ver a diario cuerpos y estilos de vida imposibles, ahora amplificados por la IA, puede generar una presión difícil de gestionar, sobre todo cuando todavía se está formando la propia identidad.
En este contexto, crece el interés por herramientas de bienestar digital que ayudan a controlar el tiempo de uso del móvil, a limitar notificaciones y a marcarse pausas. Propuestas como BeReal encajan en esa corriente al plantear un uso del teléfono más acotado y menos centrado en la apariencia.
Para muchos usuarios europeos, especialmente en España, esta combinación de menos filtros, menos IA y menos publicaciones supone un alivio frente al ruido permanente de otras redes. No se trata de dejar de usar el móvil, sino de hacerlo de otra manera, con menos artificio y algo más de calma.
Que empiecen a surgir alternativas con estas características indica que el modelo clásico de red social puede estar tocando techo. A medida que el público se vuelve más crítico con lo que consume y con lo que publica, iniciativas orientadas a la naturalidad tienen un terreno fértil para crecer.
Todo apunta a que la discusión sobre si se pueden o no subir fotos con IA a las redes va a seguir muy presente, especialmente en Europa, donde cada vez hay más sensibilidad hacia la protección de la salud mental y la regulación tecnológica. Mientras tanto, plataformas como BeReal muestran que existe margen para un enfoque distinto: uno en el que las imágenes vuelvan a parecerse un poco más a la vida real y en el que la tecnología no se dedique solo a embellecerlo todo, sino también a poner ciertos límites cuando esa perfección empieza a pasarnos factura.
Editor profesional de Tecnología y Software