- OpenAI ha ampliado Sign in with ChatGPT para que usuarios de ChatGPT Plus y Pro puedan utilizar su asignación en aplicaciones externas, sin necesidad de una clave API.
- Hay 16 socios iniciales, entre ellos Devin, Notion, Vercel, T3, OpenClaw, Dactyl, Warp, Amp, Kilo Code, OpenCode y Pi; Lovable llegará más adelante.
- El acceso comparte datos básicos como nombre, correo y foto de perfil, pero no conversaciones, memorias, archivos ni claves API.
- El consumo se controla con límites semanales por aplicación y, al agotarse, no se pasa automáticamente al pago del socio salvo activación expresa.
La conferencia DevDay de OpenAI ha servido para presentar una evolución de Sign in with ChatGPT, una función que ya permitía acceder a servicios de terceros con la cuenta de ChatGPT y que ahora da un paso más: los suscriptores de los planes Plus y Pro pueden emplear la capacidad incluida en su suscripción dentro de aplicaciones externas. En lugar de depender de una clave de API o de contratar créditos aparte en cada herramienta, el usuario conecta su cuenta y decide si quiere que esa app tire de su bolsa de uso de ChatGPT Work y Codex. La idea encaja con el discurso de OpenAI en DevDay, donde presentó los agentes Dots, el modelo GPT-6.1 Sol y otras novedades orientadas a convertir ChatGPT en algo más que un chat.
El movimiento tiene especial interés para desarrolladores, estudiantes y equipos pequeños europeos que ya pagan una suscripción de IA y no quieren multiplicar costes. Para OpenAI, supone colocar su cuenta como puerta de entrada a otras plataformas, un terreno donde Google, Apple y Facebook llevan años moviéndose con sus propios inicios de sesión. En España, como en el resto de la UE, la disponibilidad depende de los socios y de los mercados donde se despliegan sus servicios, aunque la compañía ha señalado que ampliará la lista de integraciones. De hecho, la entrada de gestión se ha dejado ver en cuentas de países como Alemania, lo que apunta a una implantación progresiva en Europa.
Qué cambia y qué aplicaciones están incluidas

Conviene separar dos cosas que a veces se mezclan. Desde julio, Sign in with ChatGPT funcionaba sobre todo como sistema de identidad: permitía crear o vincular una cuenta en sitios como Airtable, GitLab, HubSpot, Notion, Supabase o Vercel usando el login de ChatGPT. Esa parte se fue abriendo a más usuarios. Lo nuevo es el uso del plan: la aplicación puede ejecutar solicitudes de IA que se descuentan del cupo existente del suscriptor, con controles para limitar cuánto consume cada servicio.
OpenAI ha identificado 16 socios iniciales para esta modalidad. La lista incluye herramientas de programación y agentes como OpenCode, OpenClaw, Pi, T3, Hyperagent, Hermes Agent, Vorflux, Amp, Dactyl, Kilo Code, Warp, Conductor, Devin, Notion y Vercel, mientras que Lovable figura como próxima incorporación. La compañía ha dicho que empezará con este grupo y crecerá rápido, aunque no ha concretado fechas para todos los mercados. No aparecen, en cambio, los grandes rivales: ni los servicios de Google, ni Claude de Anthropic, ni Grok forman parte de este programa, algo lógico porque compiten por los mismos suscriptores.
El caso de Dactyl ayuda a entender el cambio. Esta plataforma para crear aplicaciones móviles nativas ya permitía conectar una suscripción de ChatGPT en su plan de pago, de modo que el agente que interpreta la petición y escribe código Swift se apoyaba en la suscripción del usuario, mientras que compilar, generar iconos o publicar seguía consumiendo créditos propios. Ahora OpenAI extiende ese esquema a Plus y Pro, no solo a determinados perfiles. OpenClaw también ha incorporado el inicio de sesión con ChatGPT como método separado del login de Codex y de la clave API tradicional.
La clave técnica es que no hace falta introducir una clave de API de OpenAI. El usuario se autentica con su cuenta normal, revisa los permisos y, si acepta el uso del plan, la aplicación puede facturar las solicitudes contra su asignación incluida. OpenAI emplea estándares habituales como OAuth 2.0 y OpenID Connect, los mismos que hay detrás de otros botones de inicio de sesión. Para los desarrolladores, esto reduce la barrera de entrada: no tienen que cubrir desde el principio el coste de los tokens para que alguien pruebe su producto.
Límites, datos compartidos y cómo desconectar

El sistema no regala capacidad extra. Conectar una aplicación no añade una bolsa adicional de uso: los requests se descuentan del cupo que el suscriptor ya tiene para ChatGPT Work y Codex. En los ajustes de ChatGPT se puede fijar un tope semanal por aplicación, expresado como porcentaje del uso general. Ese límite no reserva capacidad para más tarde; solo marca hasta dónde puede llegar esa app. Si otra tarea agota antes la asignación compartida, la aplicación no puede reclamar la parte que no había consumido como si fuera un saldo aparte.
Cuando se alcanza el límite, el uso incluido se detiene en lugar de pasar automáticamente al sistema de pago del socio. Para seguir utilizando créditos comprados, el usuario tiene que habilitarlo de forma explícita y poner el límite de esa app al 100%; por defecto, esa opción está desactivada. Además, la suscripción o las tarifas propias de la herramienta siguen siendo independientes. Es decir, compartir el plan de ChatGPT puede cambiar la cuenta, pero no garantiza por sí solo que el servicio salga gratis. En cuentas Business y Enterprise, la información publicada indica que hace falta aprobación de un administrador.
En materia de privacidad, al iniciar sesión la app recibe nombre, dirección de correo y foto de perfil. No se comparten conversaciones, memorias, archivos, claves API ni datos de facturación o de cuenta, salvo que se pidan permisos adicionales por separado. OpenAI, por su parte, procesa identificadores de cuenta, correo, detalles de la aplicación, direcciones IP, datos del dispositivo y señales de seguridad para autenticar y prevenir fraudes. Ese intercambio le permite saber qué servicios externos utilizan sus clientes, un conocimiento muy valioso en el negocio de los inicios de sesión.
Hay un detalle práctico que conviene revisar: cerrar sesión en la aplicación no rompe necesariamente el vínculo. La conexión puede seguir activa y consumiendo cupo hasta que se elimine manualmente. Para revocarla, hay que entrar en los ajustes de ChatGPT, ir a Seguridad e inicio de sesión y abrir la entrada de Sign in with ChatGPT para desconectar la app correspondiente. Ese proceso no devuelve el uso ya contabilizado ni borra los datos que el socio haya recibido; para solicitar su eliminación hay que dirigirse al proveedor de la aplicación.
Antes de conectar herramientas, los análisis publicados recomiendan empezar con una sola app y una tarea breve, como explicar una función pequeña o hacer una edición limitada. Así se comprueba si la solicitud se ha ejecutado y si la interfaz muestra que el consumo procede del plan de ChatGPT. También aconsejan comparar el flujo completo antes de cancelar otra suscripción: funciones necesarias, cargos del socio, capacidad compartida consumida y calidad del resultado. No es lo mismo iniciar sesión que usar el plan, y un login correcto no demuestra por sí solo que la petición haya tirado de la cuota del usuario.
La operación se entiende mejor dentro de la estrategia que OpenAI ha mostrado en DevDay: pasar de vender llamadas a modelos a vender un servicio de agentes más persistente. Con Sign in with ChatGPT, la cuenta y la suscripción se convierten en una especie de llave maestra y presupuesto central para otras aplicaciones. Para los usuarios europeos, la promesa es reducir el número de pagos paralelos; para los desarrolladores, captar pruebas sin asumir todos los costes; y para OpenAI, ganar presencia en el día a día de herramientas que no controla. El éxito dependerá de que los límites sean claros, las desconexiones funcionen bien y los socios expliquen sin rodeos qué se paga y qué se comparte.
Editor profesional de Tecnología y Software
