- 29 estados de EE.UU. acusan a Meta de diseñar Instagram y Facebook para enganchar a menores, con posibles sanciones de hasta 1,4 billones de dólares.
- El juicio en Oakland (California) durará entre cuatro y ocho semanas, con la declaración prevista de Mark Zuckerberg y Adam Mosseri.
- Meta niega las acusaciones y defiende sus medidas de protección, pero ya acumula derrotas previas como la multa de 567 millones en Nuevo México.
- El caso forma parte de un litigio más amplio que incluye a Google, TikTok y Snap, con más de 3.000 demandantes.

La batalla legal más importante contra las grandes tecnológicas por su impacto en la salud mental de los jóvenes ha comenzado. Meta, la compañía que controla Facebook e Instagram, se enfrenta desde este martes a un juicio histórico en un tribunal federal de Oakland, California, donde 29 fiscales estatales la acusan de haber diseñado deliberadamente sus plataformas para generar adicción entre niños y adolescentes. El caso, que ha sido comparado con las demandas contra redes sociales por salud mental, podría redefinir por completo el funcionamiento de las redes sociales en todo el mundo.
La acusación sostiene que Meta violó la Ley de Protección de la Privacidad Infantil en Internet (COPPA) al recopilar ilegalmente datos de menores de 13 años, y que ocultó estudios internos que revelaban los riesgos de sus aplicaciones para los más jóvenes. La fiscal general adjunta de California, Megan O’Neill, fue contundente en sus argumentos de apertura: «El modelo de negocio de Meta funcionó especialmente bien con los niños», afirmó, añadiendo que la compañía «enganchaba a los usuarios, los retenía el mayor tiempo posible y ocultaba la verdad a la sociedad».
Un juicio con cifras astronómicas
La indemnización que reclaman los estados podría alcanzar la friolera de 1,4 billones de dólares, una cifra que equivale prácticamente al valor bursátil total de Meta. La compañía califica esta cantidad de «descabellada» y «sin precedentes», argumentando que los estados cuentan a los mismos adolescentes repetidamente para inflar la cifra. Sin embargo, los fiscales insisten en que la sanción debe ser ejemplar para que las grandes tecnológicas entiendan que explotar a los menores para obtener beneficios no puede quedar impune.
El juicio, que se espera que dure entre cuatro y ocho semanas, contará con un jurado asesor de ocho personas que escuchará las pruebas y testimonios antes de hacer una recomendación a la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers, quien tendrá la última palabra sobre el veredicto y la compensación. Entre los testigos más esperados se encuentran el propio Mark Zuckerberg, consejero delegado de Meta, y Adam Mosseri, responsable de Instagram, quienes podrían ser llamados a declarar en lo que sería la primera vez que el fundador de Facebook testifica en un caso de este tipo.
Las acusaciones: diseño deliberado para enganchar
Los fiscales de los 29 estados, entre los que se encuentran California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, acusan a Meta de haber implementado funciones específicas para maximizar el tiempo que los menores pasan en sus plataformas. Entre ellas destacan el scroll infinito, las notificaciones constantes y los algoritmos diseñados para estimular la dopamina en el cerebro de los jóvenes. La fiscal O’Neill fue especialmente dura al afirmar que Meta investigó «sobre el cerebro de los niños y sobre cómo estos buscan constantemente recompensas y son tan sensibles a la respuesta social».
Uno de los testimonios más impactantes de la primera jornada fue el de Arturo Béjar, exemplelado de Meta, que aseguró haber alertado a altos directivos de la compañía sobre los daños que sufrían los usuarios debido al diseño de Instagram. Según su declaración, estos perjuicios podían haberse evitado fácilmente, pero la empresa hizo caso omiso de sus advertencias. Además, los demandantes presentaron correos internos en los que empleados de Meta se referían a Instagram como «una droga», lo que refuerza la tesis de que la compañía era plenamente consciente del potencial adictivo de sus productos.
La defensa de Meta: «Discrepamos rotundamente»

La defensa de Meta, liderada por el abogado Paul Schmidt, rechazó las acusaciones calificándolas de «infundadas» y pidió al jurado que mantenga «la mente abierta» durante el proceso. Schmidt defendió el trabajo que la compañía ha realizado para mejorar el bienestar de los adolescentes, citando una encuesta interna según la cual el 20% de los jóvenes asegura sentirse peor cuando usan Instagram. También destacó los esfuerzos de la empresa para bloquear a usuarios menores de 13 años, afirmando que en los últimos tres meses se eliminaron alrededor de 600.000 cuentas que no cumplían la edad mínima requerida.
Meta sostiene que los fiscales no han presentado pruebas de que ningún usuario haya sido engañado o perjudicado directamente por sus plataformas, y que las demandas intentan penalizar a la compañía por desafíos que afectan a todo el sector, como la verificación de la edad. Sin embargo, la presión sobre la empresa es enorme. A las puertas del tribunal se concentraron padres que han demandado a Meta por los daños sufridos por sus hijos, y varios fiscales generales, como el de California Rob Bonta, dejaron claro que buscan «modificar las prácticas empresariales» de la compañía para que «dejen de mentir y de engañar al público».
Antecedentes: derrotas previas y un panorama judicial complejo

Meta llega a este juicio después de varias derrotas significativas en los tribunales estadounidenses. A principios de mes, un juzgado de Santa Fe, en Nuevo México, condenó a la compañía a pagar 567 millones de dólares a un fondo de salud mental juvenil por daños similares. En marzo de 2026, un tribunal de Los Ángeles ordenó a Meta y Google pagar 6 millones de dólares a una joven de 20 años que demandó por negligencia y adicción a las redes sociales durante su adolescencia, de los cuales Meta deberá cubrir el 70%.
El caso actual forma parte de un litigio multidistrital que reúne a más de 3.000 demandantes contra Meta, Google, TikTok y Snap. Se estima que hay más de 10.000 demandas individuales y casi 800 de distritos escolares pendientes en todo el país. El coste ya es significativo para la compañía: Meta reportó 2.400 millones de dólares en gastos legales solo en el segundo trimestre de 2026, lo que contribuyó a una caída del 14% en sus beneficios trimestrales. Los expertos comparan este momento con las demandas contra las tabacaleras en los años 90, cuando las multas multimillonarias transformaron para siempre la industria del tabaco.
El juicio en Oakland es solo el primero de una serie de procesos que podrían celebrarse en los próximos meses. Los fiscales de los 29 estados han consolidado sus demandas en cuatro casos piloto, y el resultado de este juicio sentará un precedente crucial para el resto. Si los demandantes logran demostrar que Meta diseñó deliberadamente sus plataformas para enganchar a los menores, las consecuencias podrían ser devastadoras para la compañía, no solo económicamente, sino también en términos de cambios obligatorios en el diseño de sus aplicaciones, como restricciones por edad, límites de tiempo estrictos, el fin del scroll infinito y la reducción de notificaciones constantes.
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers, conocida por llevar casos de alto perfil como el de Elon Musk contra OpenAI, tendrá la última palabra. Se espera que el veredicto se conozca en octubre, y tanto los demandantes como la defensa confían en que el resultado marque un antes y un después en la relación entre las redes sociales y los menores. Mientras tanto, millones de padres en todo el mundo observan con atención un juicio que podría cambiar para siempre la forma en que los jóvenes interactúan con la tecnología.
Editor profesional de Tecnología y Software


