- 26 empleados demandan a Meta por usar sistemas de IA para seleccionar despidos.
- La IA penalizó a trabajadores de baja médica, permiso parental o familiar.
- Meta niega las acusaciones y afirma que las decisiones las tomaron personas.
- El caso podría sentar precedente sobre el uso de IA en recursos humanos.
La inteligencia artificial vuelve a estar en el centro de la polémica laboral. Un grupo de 26 empleados de Meta ha presentado una demanda contra la compañía por utilizar sistemas automatizados para decidir quién entraba en la última ronda de despidos, que afectó a unos 8.000 trabajadores, el 10% de la plantilla. Los demandantes aseguran que la IA discriminó de forma sistemática a quienes estaban de baja médica, permiso parental o familiar, al basar sus puntuaciones en métricas de productividad que no contemplaban las ausencias protegidas por ley.

La demanda: 26 empleados contra Meta
La querella, presentada ante un tribunal federal de Oakland (California), alega que Meta empleó una «constelación» de herramientas internas de inteligencia artificial para puntuar, clasificar y seleccionar a los empleados que serían despedidos. Entre ellas se encontraban Metamate, el asistente de IA interno; agentes «segundo cerebro» entrenados por los propios trabajadores; y paneles de control que medían el uso de tokens de IA. Según los demandantes, el sistema también rastreaba pulsaciones de teclado, movimientos de ratón y otras actividades digitales para calcular el rendimiento.
Los 26 empleados, que aún siguen en nómina hasta el 22 de julio, fecha en la que los despidos se harían efectivos, solicitan una medida cautelar que paralice las salidas mientras se resuelve el caso. Advierten de que, una vez consumados, los daños serán irreversibles: pérdida de cobertura médica durante embarazos o tratamientos, extinción de derechos de permiso y consecuencias migratorias para algunos.

El papel de la inteligencia artificial en los despidos
La demanda sostiene que Meta no elaboró la lista de despidos basándose en el criterio ponderado de los responsables que conocían el trabajo, sino que delegó la decisión en algoritmos. El sistema asignaba puntuaciones de rendimiento que, por diseño, no podían ser acumuladas por un empleado de baja médica o familiar, ya que durante esos periodos la actividad digital era cero. Como resultado, quienes ejercieron su derecho a permisos protegidos fueron seleccionados de forma desproporcionada.
Uno de los casos más llamativos es el de una científica que recibió la notificación de despido apenas dos días antes de dar a luz, mientras estaba de permiso prenatal aprobado. Otro demandante, un ingeniero, asegura que obtuvo una evaluación rebajada debido al tiempo que estuvo de baja por una lesión. Un directivo en baja médica fue despedido solo 16 días después de comenzar su permiso. Aproximadamente la mitad de los demandantes habían disfrutado de permisos relacionados con el cuidado de familiares o el embarazo.

Discriminación y permisos protegidos
La demanda alega que Meta vulneró la Ley de Permisos Familiares y Médicos (FMLA), la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) y otras normativas federales y estatales. El sistema de IA no tuvo en cuenta las bajas protegidas al calcular las puntuaciones, y la empresa no suspendió el proceso para realizar una revisión individualizada, como exige la ley. Los abogados de los trabajadores señalan que la compañía tampoco evaluó sus sistemas de IA para detectar posibles sesgos antes de usarlos en los despidos.
El concepto de «impacto desigual» (disparate impact) es clave en la demanda. Este principio, recogido en el Título VII de la Ley de Derechos Civiles, establece que políticas aparentemente neutrales pueden ser discriminatorias si perjudican a una clase protegida. La administración Trump ha tratado de limitar la aplicación de esta doctrina, pero los demandantes sostienen que sigue siendo aplicable y que Meta incurrió en una práctica ilegal al no ajustar sus algoritmos.
La respuesta de Meta y el contexto legal
Meta ha negado rotundamente las acusaciones. A través de un portavoz, la compañía aseguró que «las decisiones organizativas y de gestión de la plantilla fueron y son tomadas por personas, no por inteligencia artificial». La empresa calificó la demanda de «infundada» y defendió que el proceso de selección se basó en criterios objetivos. Sin embargo, los demandantes recuerdan que Meta puso en marcha a principios de año un programa de monitorización de empleados basado en IA, que registraba pulsaciones de teclado, historial de navegación y ubicación, sin el consentimiento explícito de los trabajadores. Tras una petición firmada por más de 1.600 empleados, Zuckerberg suspendió el programa en junio.
El caso llega en un momento en que la regulación de la IA en el ámbito laboral gana terreno. En Estados Unidos, estados como California, Colorado e Illinois han aprobado leyes para proteger a los trabajadores frente a sesgos algorítmicos. En Europa, el Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act) clasifica los sistemas de evaluación de empleados como de alto riesgo, lo que obligaría a las empresas a realizar evaluaciones de conformidad y a garantizar la supervisión humana. Aunque la demanda se tramita en EE. UU., el precedente podría influir en cómo las tecnológicas con presencia en España y Europa gestionan estas herramientas.

Los abogados de los demandantes han solicitado al tribunal que autorice una auditoría independiente de las herramientas de IA de Meta para esclarecer por qué los 26 empleados —todos ellos de baja o con adaptaciones aprobadas— fueron seleccionados. Mientras tanto, los trabajadores siguen en el limbo laboral, a la espera de que la justicia decida si paraliza los despidos. El caso no solo afecta a Meta: sienta las bases para futuras reclamaciones sobre el uso de inteligencia artificial en procesos de selección y despido, analizando cómo los tribunales españoles sobre los mensajes y otras pruebas digitales abordan la conflictividad laboral, un debate que cada vez cobra más fuerza tanto al otro lado del Atlántico como en España.

Editor profesional de Tecnología y Software

