- La demanda se fundamenta en la ley HB-3 que prohíbe el acceso a redes sociales a menores de 14 años sin control parental.
- El fiscal general de Florida acusa a la plataforma de utilizar técnicas de diseño adictivas para retener a los adolescentes.
- TikTok afirma haber comenzado a suspender cuentas de menores, aunque el estado exige medidas de seguridad mucho más estrictas.
- Este proceso se suma a una tendencia global de litigios contra gigantes tecnológicos por la protección de la infancia en internet.

La cosa se está poniendo seria en el otro lado del charco con el tema de las redes sociales y el bienestar de los chavales. El estado de Florida ha decidido dar un paso al frente y ha interpuesto una querella contra TikTok porque consideran que su plataforma está diseñada, ni más ni menos, que para enganchar a los menores de edad. James Uthmeier, el fiscal general del estado, no se ha cortado un pelo al afirmar que el éxito de la red social reside precisamente en esa capacidad de generar adicción entre los más jóvenes.
Todo este jaleo viene a raíz de una ley que se aprobó hace poco y que es de las que no dejan indiferente a nadie, ya que pone límites muy claros a quién puede y quién no puede tener un perfil social. En Florida ya no quieren pasar ni una y sostienen que TikTok engaña a los padres a sabiendas, vendiéndoles un entorno seguro que, en la práctica, parece ser más bien un campo de minas de contenidos inapropiados y algoritmos que no sueltan al usuario.
La legislación que pone en jaque a ByteDance
El núcleo del conflicto es la denominada ley HB-3, una norma que se las trae porque prohíbe de forma tajante que los niños de 14 años o menos tengan cuentas en estas plataformas. Para los que tienen 15 o 16 años, la cosa no es mucho más fácil, ya que necesitan el permiso explícito de sus tutores para poder navegar por ellas. Según las autoridades de Florida, la empresa propiedad de ByteDance se ha saltado estas reglas a la torera, permitiendo que menores de la edad permitida sigan campando a sus anchas por la aplicación sin filtros reales.
Pero la demanda no se queda solo en el control de edad, sino que va un paso más allá al atacar las prácticas comerciales de la empresa. Se acusa a TikTok de promocionarse como una aplicación apta para mayores de 13 años mientras omite los riesgos reales de exposición a materiales que no pintan nada en el móvil de un niño. Resulta que para el estado es «descaradamente falso» que los contenidos sobre drogas, sexo o temas de salud mental sean poco frecuentes, asegurando que los chavales pueden acceder a ellos con una facilidad que asusta.
Impacto en la salud mental y la defensa de la plataforma
Desde la fiscalía insisten en que TikTok sabe perfectamente lo que hace y que prioriza llenar la saca antes que proteger a los usuarios. La adicción digital se ha convertido en un problema de salud pública en muchos lugares, y Florida quiere que la justicia obligue a la plataforma a cambiar de arriba abajo su funcionamiento. No es solo un tema de tiempo frente a la pantalla, sino de cómo el diseño del scroll infinito y las notificaciones constantes afectan al desarrollo emocional de los adolescentes, algo que en Europa también se está vigilando con lupa.

Por su parte, TikTok no se ha quedado callado y ya ha movido ficha diciendo que están en contacto con la Fiscalía para ajustar sus políticas internas. Según un portavoz de la compañía, ya han empezado a avisar a los usuarios más jóvenes de Florida de que sus cuentas van a ser suspendidas para cumplir con la ley. Aun así, aseguran que tienen un historial sólido en seguridad y que están preparados para defenderse en los tribunales, alegando que ya cuentan con herramientas para que los padres controlen lo que hacen sus hijos.
Un precedente que afecta a todo el sector tecnológico
Este no es un caso aislado, ya que TikTok tiene abiertos frentes en más de 25 estados por motivos muy parecidos. Lo curioso es que el estado de Florida también le ha buscado las cosquillas a otras empresas como Snap o incluso a OpenAI, criticando que herramientas como ChatGPT puedan debilitar el pensamiento crítico de los estudiantes. Se nota que hay una corriente generalizada para poner orden en el sector, y lo que pase en estos juicios podría marcar el camino para lo que veamos próximamente en España y en el resto de la Unión Europea con la Ley de Servicios Digitales.
Otras grandes como Meta o Google ya han pasado por el banquillo por temas similares, e incluso ha habido sentencias en Los Ángeles que reconocen que redes como Instagram o YouTube pueden generar comportamientos compulsivos. Está claro que el modelo de negocio basado en la atención constante está bajo sospecha, y las autoridades están decididas a que las empresas tecnológicas asuman su responsabilidad social de una vez por todas para evitar que la infancia se convierta en un mercado sin reglas.
Al final, lo que está ocurriendo con esta demanda en Florida es el reflejo de una preocupación global por cómo el mundo digital está moldeando a las nuevas generaciones. Mientras se decide si TikTok ha vulnerado o no las leyes de protección al consumidor, queda patente que la transparencia de los algoritmos y la verificación real de la edad son los grandes retos pendientes. Esta batalla legal no ha hecho que empezar, pero lo que es seguro es que las redes sociales tal como las conocemos van a tener que cambiar sí o sí para adaptarse a un entorno mucho más seguro para los menores.
Editor profesional de Tecnología y Software