- León XIV aprovecha el insomnio para estudiar alemán con Duolingo y jugar en línea.
- Su perfil @drprevost fue detectado conectado de madrugada desde Roma.
- El Papa usa con normalidad móvil, WhatsApp, correo y juegos como Wordle y Words With Friends.
- Combina su faceta digital con la afición al deporte y la idea de montar un gimnasio en el Vaticano.
En las silenciosas madrugadas del Vaticano, cuando el sueño se resiste, el papa León XIV cambia la almohada por el móvil. Lejos de la imagen solemne que suele asociarse al pontífice, el Papa pasa buena parte de esas horas de desvelo entre lecciones de alemán en Duolingo y partidas de juegos de palabras por Internet.
Lo que empezó como una anécdota curiosa se ha convertido en uno de los detalles más comentados sobre su vida cotidiana: el líder de la Iglesia católica aprovecha el insomnio para aprender un nuevo idioma y mantenerse en contacto con su familia, especialmente con su hermano John Prevost, con quien comparte partidas nocturnas en línea.
Cómo se descubrió al Papa estudiando alemán de madrugada
La historia salió a la luz cuando, hace unas semanas, usuarios de Duolingo detectaron una actividad recurrente alrededor de las tres de la mañana procedente de un perfil registrado desde Roma con el nombre de usuario @drprevost. Ese alias coincidía exactamente con el que Robert Francis Prevost —el actual León XIV— utilizaba antes de ser elegido Papa.
Intrigados por esa presencia tan puntual y constante, algunos usuarios de la plataforma de aprendizaje de idiomas comenzaron a sospechar que podría tratarse del pontífice. La sospecha se confirmó cuando alguien decidió enviar un mensaje directo que se haría viral: “Santo Padre, son las tres de la madrugada, ¿qué está haciendo?”.
El diario italiano La Repubblica fue el primero en relatar el episodio, citando fuentes que vinculaban el perfil nocturno de Duolingo con el Papa. A partir de ahí, otros medios europeos y estadounidenses comenzaron a seguir la pista a ese misterioso estudiante de alemán que se conectaba mientras gran parte del Vaticano dormía.
La confirmación definitiva llegó desde el entorno más cercano del pontífice. Su hermano, John Prevost, relató al National Catholic Reporter (NCR) que no tiene ninguna duda de que León XIV dedica esas horas de desvelo a sus lecciones de alemán en el móvil.
Según explicó, cuando el Papa no consigue conciliar el sueño, en lugar de dar vueltas en la cama, abre Duolingo, repasa vocabulario y gramática y después se entretiene con juegos de palabras en línea, muchas veces contra el propio John, que recibe notificaciones de sus jugadas a horas intempestivas.
Un papa políglota que ahora suma el alemán a su repertorio
León XIV, nacido en Chicago hace unos 70 años, no parte de cero en materia de idiomas. Además del inglés como lengua materna, se expresa con soltura en español, italiano y francés, y maneja también algunas nociones de portugués. Su decisión de lanzarse ahora con el alemán encaja con el perfil de un pontífice acostumbrado a moverse en contextos internacionales.
Aunque desde el Vaticano no se ha detallado si el aprendizaje del alemán responde a un plan concreto —como futuros viajes, discursos o encuentros académicos—, no pasa desapercibido que se trata de un idioma clave en la teología y la filosofía europeas. Buena parte de la reflexión católica contemporánea ha pasado por autores germanoparlantes, al igual que ocurrió con el pontificado de Benedicto XVI, de origen alemán.
Fuentes cercanas subrayan que, más allá de cualquier objetivo oficial, el Papa vive el estudio de idiomas como un ejercicio intelectual y una forma de mantenerse activo mentalmente. En este sentido, las sesiones nocturnas con Duolingo encajarían tanto en su interés personal como en una voluntad de estar mejor preparado para dialogar con distintas comunidades europeas.
El uso de una aplicación popular y gratuita, lejos de soluciones a medida, también ha llamado la atención. El hecho de que el Pontífice recurra a la misma app que millones de estudiantes europeos y españoles aporta una imagen de cercanía, poco habitual en la figura papal, más asociada a protocolos solemnes que a iconos de teléfono móvil.
Para muchos observadores, esta combinación de tradición religiosa y herramientas digitales modernas refleja bien la etapa actual de la Iglesia, en la que se intenta conectar con generaciones que han crecido entre pantallas y notificaciones.
Noches de insomnio entre Wordle, Words With Friends y Duolingo
El aprendizaje de alemán no es la única rutina nocturna de León XIV. Según su hermano John, el Papa encadena las lecciones de idiomas con partidas de juegos de palabras como Wordle y Words With Friends. Lo hace, además, con un toque muy familiar: muchas de esas partidas las juega contra él.
El propio John explicó que el pontífice tiene el hábito de levantarse antes de las seis de la mañana, pero que, si se despierta en mitad de la noche y no consigue volver a dormirse, coge el móvil y se pone a jugar. “A veces le escribo: ‘¿Qué haces jugando a esto a las 3?’ y él me contesta que no podía dormir”, relató al NCR con cierta resignación entre risas.
Estas pequeñas escenas cotidianas muestran una faceta más doméstica y terrenal del Papa, que se entretiene igual que tantos otros usuarios en España o Europa que recurren al móvil cuando el sueño se resiste. Los juegos de palabras, además, encajan con el gusto del pontífice por los desafíos intelectuales y el lenguaje.
La tradición de los juegos de palabras no es nueva en la familia Prevost. De hecho, fuentes cercanas apuntan a que hermano y Papa llevan años retándose en distintos pasatiempos en línea, algo que les permite mantenerse en contacto frecuente pese a la distancia física.
De este modo, la imagen que se dibuja es la de un pontífice en bata, con el teléfono en la mano, alternando conjugaciones de verbos alemanes con crucigramas digitales. Una estampa poco habitual en los relatos oficiales, pero que humaniza la figura de León XIV y la acerca al día a día de muchos fieles.
Un pontífice muy cómodo con la tecnología
Otro aspecto que subraya esta historia es la relación fluida con la tecnología, una diferencia notable respecto a su predecesor, el papa Francisco, a quien se describía como mucho más distante de los dispositivos digitales y las redes sociales.
Robert Francis Prevost utiliza el teléfono móvil con naturalidad y se comunica de forma habitual por correo electrónico y WhatsApp con amigos y colegas. Esa práctica extendida del entorno digital explica que resulte tan verosímil encontrarle en aplicaciones populares como Duolingo o en plataformas de juegos en línea.
Su huella en redes no es nueva. Desde 2013, el nombre de usuario @drprevost permanece activo en X (la antigua Twitter), aunque la cuenta ha ido quedando en un segundo plano desde su elección como Papa. En la actualidad, suele limitarse a compartir contenidos del perfil oficial gestionado por el Vaticano, reforzando así la comunicación institucional de la Santa Sede.
Aun así, ese rastro digital previo ha servido para enlazar las distintas piezas del puzle: el alias utilizado en X coincide con el detectado en Duolingo de madrugada, reforzando la idea de que se trata de la misma persona que ahora ocupa la cátedra de Pedro.
Una vida activa entre deporte, gimnasio y residencias papales
La faceta nocturna y digital de León XIV se complementa con una vida diurna marcada por la actividad física y el gusto por el deporte. Diferentes medios han señalado que el Papa es aficionado al tenis y la natación, disciplinas que practica en su jornada libre para desconectar de las responsabilidades diarias.
En el entorno vaticano se comenta que el Pontífice ha valorado la posibilidad de instalar un pequeño gimnasio tanto en el Palacio Apostólico como en la residencia de Castel Gandolfo. La idea sería disponer de un espacio propio para ejercitarse con mayor regularidad, sin depender en exceso de desplazamientos o de la agenda oficial.
Este interés por el deporte encaja con la imagen de un Papa que cuida tanto la mente como el cuerpo, combinando el estudio de idiomas con el ejercicio físico. En un contexto europeo donde se insiste cada vez más en los hábitos saludables, su ejemplo no pasa desapercibido.
Castel Gandolfo, la histórica residencia papal situada a las afueras de Roma, sigue siendo uno de los lugares preferidos del Pontífice para descansar. Allí, según las informaciones disponibles, aprovecha para nadar y jugar al tenis, además de encontrar un ritmo algo más pausado que en el corazón del Vaticano.
La posible creación de instalaciones deportivas en estos espacios se interpreta también como un gesto de adaptación de la vida pontificia a estándares más modernos, en los que la actividad física forma parte de la rutina diaria tanto como la oración o el estudio.
Un Papa cercano en plena era digital europea
Más allá de la anécdota, la imagen de León XIV estudiando alemán en Duolingo a las tres de la mañana y retando a su hermano en Wordle proyecta un tipo de liderazgo más humano y cotidiano, especialmente observado desde Europa, donde las transformaciones sociales y tecnológicas marcan el día a día.
En países como España, donde el uso de aplicaciones para aprender idiomas se ha generalizado, no resulta extraño que muchos usuarios compartan, sin saberlo, hábitos similares a los del propio Papa: revisar lecciones antes de dormir, hacer un test rápido al despertar o encadenar partidas de juegos de palabras en ratos muertos.
El hecho de que un pontífice recurra a las mismas herramientas que millones de ciudadanos europeos refuerza la percepción de una Iglesia más integrada en la cultura digital contemporánea. Sin grandes discursos, la simple escena de un Papa con el móvil en la mano estudiando alemán transmite un mensaje potente sobre apertura y adaptación.
Al mismo tiempo, su marcada afición al deporte, el interés por instalar gimnasios en el Palacio Apostólico y en Castel Gandolfo, y la combinación de vida espiritual, ejercicio físico y curiosidad intelectual dibujan el retrato de un líder religioso menos distante y más reconocible para la sociedad actual.
Entre desvelos, lecciones de vocabulario, notificaciones nocturnas a su hermano y proyectos de gimnasios en residencias papales, León XIV se perfila como un Papa que conjuga tradición y cotidianidad: reza, gobierna, hace deporte y, cuando el sueño no llega, abre Duolingo para seguir peleándose con el alemán hasta que amanece sobre la cúpula de San Pedro.
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