- Meta acepta pagar 18.000 millones de dólares para resolver demandas en EE.UU. por diseño adictivo en Instagram y Facebook.
- La Comisión Europea investiga a Meta y no descarta una multa superior a los 11.000 millones de euros.
- Snapchat se enfrenta a una demanda colectiva en Países Bajos por su diseño adictivo dirigido a menores.
- España y otros países europeos estudian prohibir el acceso de menores de 16 años a las redes sociales.

La preocupación por el diseño adictivo de las redes sociales ha pasado de los debates académicos a los tribunales. En los últimos meses, tanto en Estados Unidos como en Europa, las autoridades han tomado medidas contra las grandes plataformas por utilizar mecanismos que enganchan a los usuarios, especialmente a los menores. Las demandas y las investigaciones se acumulan, y las empresas tecnológicas empiezan a ceder terreno.
El caso más llamativo es el acuerdo alcanzado por Meta, la matriz de Facebook e Instagram, que ha aceptado pagar una cifra millonaria y modificar sus servicios para poner fin a un proceso judicial en Estados Unidos. Mientras tanto, la Comisión Europea sigue adelante con sus propias pesquisas, y en distintos países de la Unión surgen iniciativas para limitar el acceso de los jóvenes a estas aplicaciones. El diseño adictivo se ha convertido en un problema de salud pública y de derechos de los consumidores.
El acuerdo multimillonario de Meta en Estados Unidos
Meta ha llegado a un acuerdo con una coalición de 29 estados de Estados Unidos para resolver las demandas que la acusaban de haber diseñado deliberadamente plataformas adictivas para menores. La compañía pagará 18.000 millones de dólares y se compromete a introducir cambios significativos en sus aplicaciones. Este pacto, anunciado a finales de agosto, es uno de los acuerdos históricos para reforzar la seguridad de los menores en la industria tecnológica.
Entre las medidas que Meta deberá aplicar en Instagram y Facebook para usuarios de entre 13 y 17 años se incluyen un límite de uso diario de dos horas, el bloqueo nocturno entre medianoche y las seis de la mañana, y la eliminación de la visibilidad de los ‘me gusta’. También se prohíben los filtros de retoque estético para menores. Estas restricciones estarán activadas por defecto y solo podrán ser modificadas por un adulto responsable.
El acuerdo no solo tiene un componente económico, sino que también establece un auditor independiente que supervisará el cumplimiento de las obligaciones. Además, Meta queda bajo una orden judicial que le prohíbe hacer declaraciones falsas sobre sus funciones de seguridad. Es la primera vez que una empresa de redes sociales acepta un paquete de sanciones y cambios de este calibre en Estados Unidos.

La Comisión Europea presiona a Meta
Al otro lado del Atlántico, la Comisión Europea mantiene abierta una investigación sobre Meta por el mismo motivo. En julio, el Ejecutivo comunitario concluyó de forma preliminar que la Comisión Europea acusa a Meta de diseñar Instagram y Facebook de forma adictiva, incumpliendo la Ley de Servicios Digitales. Bruselas considera que funciones como el scroll infinito o la reproducción automática no evalúan adecuadamente los riesgos para los menores. La Comisión ha dejado claro que no aceptará soluciones parciales y está dispuesta a imponer multas.
El portavoz comunitario Thomas Regnier ha señalado que Meta no ha presentado ‘nada satisfactorio’ para cerrar el caso y ha defendido la rapidez del proceso europeo frente al estadounidense. Si se confirman las conclusiones preliminares, Meta se enfrenta a una sanción de hasta el 6% de su facturación mundial anual, lo que superaría los 11.000 millones de euros. Esta sería una de las multas más altas jamás impuestas por la UE en materia digital.
Además, Bruselas prepara una propuesta específica sobre el uso de redes sociales por menores, que se presentará en los próximos meses. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, tiene previsto perfilar esta iniciativa en su discurso sobre el Estado de la Unión. La presión regulatoria europea se suma a la de Estados Unidos, y Meta tendrá que adaptarse a un entorno legal cada vez más restrictivo.

Snapchat también en el punto de mira
No es solo Meta. La asociación de consumidores holandesa Stichting Massaschade & Consument ha presentado una demanda colectiva contra Snap, la empresa matriz de Snapchat, por su diseño adictivo. Según la organización, la aplicación se dirige especialmente a los adolescentes con funciones como las rachas, la reproducción automática o el contenido que desaparece. La demanda pide que Snapchat sea rediseñada y que las funciones adictivas vengan desactivadas por defecto.
El caso holandés se suma a otras acciones legales que han tenido lugar en Estados Unidos, donde jurados han declarado a grandes tecnológicas responsables de negligencia. En particular, una joven estadounidense logró un veredicto histórico contra Meta y Google por los daños causados por la adicción en Meta y TikTok. Estos precedentes están sentando las bases para que los tribunales de todo el mundo consideren el diseño adictivo como un perjuicio real.
La respuesta en Europa y España

En el ámbito europeo, varios gobiernos están tomando cartas en el asunto. España, por ejemplo, anunció a principios de año su intención de prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales. Esta medida, impulsada por el presidente Pedro Sánchez, forma parte de un plan más amplio para proteger la salud mental de los jóvenes. Otros países como Australia y Reino Unido ya han adoptado restricciones similares.
Además, la Unión Europea está reforzando la Ley de Servicios Digitales para incluir obligaciones específicas sobre el diseño de las plataformas. La normativa exige que las funciones adictivas estén desactivadas por defecto para los menores, y que las empresas evalúen los riesgos de sus servicios. La combinación de demandas judiciales y regulación administrativa está creando un entorno hostil para las aplicaciones que dependen de la atención continua.
A la vista de estos acontecimientos, queda claro que el diseño adictivo de las redes sociales ha dejado de ser un asunto marginal. Los acuerdos multimillonarios, las investigaciones de las autoridades y las sentencias judiciales están obligando a las empresas a cambiar sus prácticas. Aunque el proceso será largo, los consumidores y las familias empiezan a ver un mayor compromiso por parte de los reguladores. El equilibrio entre innovación tecnológica y protección de los usuarios, especialmente de los más vulnerables, se ha convertido en una prioridad ineludible.
Editor profesional de Tecnología y Software