- Un jurado en EE.UU. dictamina que Instagram y YouTube fueron diseñadas para ser adictivas, sentando un precedente legal.
- Cuatro familias demandan a Meta, TikTok, Snapchat y YouTube tras el suicidio de sus hijos adolescentes.
- Meta reporta 2.400 millones de dólares en gastos legales en el segundo trimestre de 2026.
- La legislación federal sobre seguridad infantil en internet sigue estancada en el Congreso estadounidense.
La batalla legal contra las grandes tecnológicas por el impacto de sus plataformas en la salud mental de los menores ha dado un giro histórico. Por primera vez, un jurado en Estados Unidos ha determinado que Instagram y YouTube fueron diseñadas deliberadamente para ser adictivas, un veredicto que podría cambiar para siempre la forma en que operan las redes sociales. Al mismo tiempo, cuatro familias han presentado una nueva demanda contra Meta, TikTok, Snapchat y YouTube tras el suicidio de sus hijos, alegando que estas plataformas causaron años de daños psicológicos.
El denominador común de estos casos es la acusación de que los algoritmos y las funciones de las aplicaciones fomentan el consumo compulsivo de contenido, conocido como doomscrolling, sin importar las consecuencias sobre los usuarios más jóvenes. Mientras que en el caso de la joven Kaley se ha establecido un precedente judicial, la nueva demanda de cuatro familias subraya que el problema sigue cobrándose vidas a pesar de las promesas de las empresas. Ambas acciones legales ponen en el punto de mira a Meta, Google, TikTok y Snap, y reactivan el debate sobre la necesidad de una regulación más estricta.
El caso Kaley: un veredicto que sienta precedente

La demanda presentada por Kaley, una joven de 20 años, contra Instagram y YouTube ha marcado un antes y un después. El jurado concluyó que ambas plataformas incorporaron características adictivas de forma intencionada, como la reproducción automática de vídeos y el feed infinito, para maximizar el tiempo de uso. Según el testimonio de Kaley, empezó a usar YouTube a los 6 años e Instagram a los 9, llegando a pasar hasta 16 horas al día frente a la pantalla. La joven desarrolló depresión, ansiedad y trastorno dismórfico corporal, problemas que, según ella, no existían antes de usar estas aplicaciones.
El veredicto obliga a Meta y Google a pagar 3 millones de dólares en concepto de indemnización, una cifra simbólica para dos gigantes tecnológicos, pero que abre la puerta a más de 2.000 demandas federales similares que ahora cuentan con un antecedente favorable. Aunque Meta y Google han anunciado que recurrirán la decisión, el fallo establece que el diseño defectuoso de las plataformas puede causar daños físicos y mentales, lo que supone un cambio de paradigma en la responsabilidad de las redes sociales.
Cuatro familias demandan a las tecnológicas tras el suicidio de sus hijos

El mismo día en que se conocía el veredicto del caso Kaley, el Social Media Victims Law Center presentó una nueva demanda en la Corte Superior de Delaware en nombre de cuatro familias de Texas, Carolina del Norte, Minnesota y Tennessee. Los adolescentes Livi Castro (13 años), Riv Kelleher (14), Nathaniel Chambers (17) y Dawson Holden (18) fallecieron entre julio de 2024 y septiembre de 2025. La denuncia sostiene que las plataformas de Meta, TikTok, Snapchat y YouTube contribuyeron a su adicción, privación del sueño, depresión e ideación suicida.
El abogado Matthew Bergman, fundador del centro legal, declaró que “estas plataformas siguen matando a niños, a pesar de las frases hechas de sus ejecutivos”. La demanda alega que las empresas conocían los riesgos desde hacía años y no implementaron cambios sustanciales. Google, propietaria de YouTube, respondió que la seguridad de los jóvenes es una prioridad y que revisará las alegaciones, mientras que Meta, TikTok y Snap no se pronunciaron inicialmente. Este nuevo litigio se suma a otros procesos abiertos contra Meta, como el juicio en Tennessee y el que se celebrará en California en agosto de 2026.
El coste legal y el debate regulatorio
La oleada de demandas está pasando factura a las grandes tecnológicas. Meta informó que sus gastos legales alcanzaron los 2.400 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, lo que contribuyó a una caída del 14% en sus beneficios. Mientras tanto, el Congreso estadounidense sigue sin aprobar la Kids Online Safety Act, una ley que el Senado respaldó en 2024 pero que quedó bloqueada en la Cámara de Representantes. Organizaciones como The Tech Oversight Project critican que las empresas inviertan millones en campañas de imagen en lugar de proteger a los menores.
Expertos y familias reclaman medidas como la transparencia en los algoritmos, alertas automáticas para cuentas de menores y auditorías externas sobre seguridad infantil. Aunque algunos casos se resuelven fuera de los tribunales, el precedente del caso Kaley y la nueva demanda de las cuatro familias refuerzan la presión sobre las plataformas. El debate sobre la responsabilidad de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes está lejos de cerrarse, y todo apunta a que los tribunales y la opinión pública seguirán exigiendo cambios profundos en el diseño y la regulación de estos servicios.
Editor profesional de Tecnología y Software