
Corea del Norte está dando nuevos pasos para proyectar una imagen diferente en el exterior. Lejos de las tradicionales muestras de hermetismo y opacidad, el país asiático ha comenzado una ofensiva mediática en TikTok, una de las redes sociales más populares entre los jóvenes, para cambiar su reputación y seducir a una audiencia internacional.
Durante las últimas semanas, los vídeos de TikTok que muestran la vida en Corea del Norte se han multiplicado. En ellos se presentan imágenes de ciudadanos sonrientes, restaurantes de moda y coches de alta gama circulando por las calles. Estos clips buscan, según analistas, proyectar la idea de un país moderno, abierto y próspero. Sin embargo, muchos expertos advierten de que esta narrativa dista mucho de la situación real que vive la mayoría de la población norcoreana.
Una campaña orquestada desde Pyongyang
El auge de contenidos supuestamente espontáneos de influencers occidentales y locales ha despertado sospechas sobre la autenticidad de los mismos. Los vídeos muestran escenas cotidianas que, para los expertos, forman parte de una estrategia de propaganda impulsada por el régimen de Kim Jong-un. El objetivo principal es mejorar la imagen internacional del país, especialmente entre el público joven de otras naciones que consume este tipo de contenidos en redes sociales.
Según testimonios recogidos por medios internacionales y fuentes como la guía turística e influencer Zoe, las autoridades norcoreanas habrían invitado a influencers y atletas a eventos como la Maratón de Pyongyang, con la intención de generar contenido viral y atraer la atención global. Sin embargo, tras detectar vídeos que no encajaban con la imagen oficial, Corea del Norte cerró nuevamente sus fronteras, mostrando el férreo control que ejerce sobre la información.
Esta campaña no se traduce necesariamente en compensaciones económicas para los creadores de contenido. Algunos de ellos han manifestado que no reciben pago alguno por mostrar una versión favorable del país. Para muchos observadores, el mayor interés de las autoridades norcoreanas reside en atraer divisas extranjeras y preparar el terreno para un futuro crecimiento del turismo, emulando a destinos más abiertos en la región.
Un espejo distorsionado de la realidad norcoreana
Mientras los vídeos de TikTok ofrecen imágenes de crecimiento y bienestar, los expertos en política asiática recuerdan que Corea del Norte sigue bajo un régimen autoritario que viola sistemáticamente derechos humanos y mantiene a buena parte de su población en condiciones de pobreza. Agustín Ramos, especialista en macroeconomía y Asia, subraya que estas campañas no reflejan el día a día del ciudadano norcoreano, sino que responden a la necesidad de mostrar una fachada moderna y atractiva ante el exterior.
Los influencers que participan en estas campañas suelen ser guiados durante sus visitas y sólo pueden grabar en zonas previamente autorizadas, lo que limita su capacidad para mostrar la diversidad y complejidad del país. Los contenidos, por tanto, terminan siendo un escaparate cuidadosamente seleccionado donde se exhiben únicamente los aspectos que interesan al régimen.
El trasfondo económico y político de esta iniciativa también está relacionado con el estrechamiento de lazos entre Corea del Norte y Rusia. Desde que ambos países firmaron un acuerdo de defensa mutua y se intensificaron los contactos a alto nivel, Corea del Norte ha recibido apoyo financiero y logístico, orientado en parte a potenciar proyectos turísticos como el macrocomplejo de Wonsan Kalma, inspirado en destinos occidentales. La financiación rusa es vista por algunos analistas como forma de pago por la participación norcoreana en el conflicto de Ucrania.
¿Realidad o simple propaganda digital?
El fenómeno de los influencers en Corea del Norte abre el debate sobre la manipulación de la imagen nacional en tiempos de redes sociales. Aunque los vídeos de TikTok generan curiosidad y pueden contribuir a cambiar la percepción internacional del país, siguen despertando recelo entre quienes conocen la situación real del país. La propaganda digital puede ser eficaz, pero difícilmente puede ocultar de forma indefinida los graves problemas estructurales y políticos del régimen norcoreano.
Las campañas digitales, en definitiva, buscan mejorar la imagen internacional de Corea del Norte y atraer inversión y turismo. Sin embargo, la realidad del país continúa marcada por un control estatal rígido, la pobreza y las violaciones de derechos humanos, aspectos que difícilmente pueden enmascararse con un montaje mediático.
Editor profesional de Tecnología y Software